La humanidad, llegando al clímax de su desarrollo, ¿llega también al filo de su minuto final?
¿El desarrollo de la ciencia y la tecnología nos han llevado a ser testigos de su catastrófico epílogo?
¿Tendremos, a tantos problemas, finalmente, una solución?
Mientras escribo este artículo, coincidentemente escucho la melodía de “Hotel California” de los Eagles. Mientras la escucho es imposible dejar que las imágenes de las décadas del 60 y del 70 revolorteen libres en mi pensamiento. Nos preocupaba entonces las vidas de más de 60.000 jóvenes norteamericanos desperdiciadas en Vietnam, muertos mientras luchaban contra la selva inpenetrable quemando el suelo, hasta las raíces, con napalm, al tiempo que jovencitas británicas se desmayaban al escuchar a Los Beatles y el movimiento hippy nos predicaba “paz y amor” entremezclando su mensaje con el acre olor de la mariguana.
Ahora, en pleno siglo XXI, nos agobian la gripe porcina, modesta al lado de las 250.000 mujeres que anualmente mueren a causa del virus del genoma humano; pálida si la comparamos con las cifras mortuorias del SIDA; modestísima si mas de 10.000.000 de niños mueren de hambre en igual lapso de tiempo… todo esto en nuestro mundo, mientras nosotros y nuestros gobiernos nos refugiamos en el dinero fácil, en el reaguetón y en la corrupción.
Desgraciadamente nos hemos acostumbrado a leer las cifras altas de la desgracia humana, que ya no nos intimidan ni nos hacen reflexionar. ¿A quién le importa que los mares se mueran? ¿A quién le importa que la jungla desaparezca junto con la diversidad de especies que alberga? ¿A ti, lector, te importa que las miles de toneladas de soya, maíz y cereales no alimentes las bocas de niños hambrientos, sino que sirvan de forraje de engorde a vacas y cerdos que se los comerán muy pocas personas de los paices desarrollados?
Talvez en poco tiempo, asi como compramos el agua para beber, tendremos que comprar el aire para respirar, y con seguridad lo respirarán los depredadores: los ricos del planeta.
Hemos erosionado y depredado nuestro mundo, y no nos importa.
Después de ver el documental La última hora, casi con seguridad habremos de reflexionar sobre los gravísimos problemas ambientales y ecológicos que enfrentamos como habitantes de nuestro planeta, como resultado de haber arrastrado iresponsablemente a la naturaleza a un estado de casi catastrófico final.
El desmedido consumo de recursos no renovables, el exceso de emisiones contaminantes, el irresponsable uso de agroquímicos que envenenan nuestras reservas de agua, la polución asfixiante, el consumismo agresivo y el desenfreno sin medida de las grandes transnacionales por obtener obscenas ganancias económicas por encima de los límites que la prudencia nos limita, están pasándonos la cuenta que ahora todos tendremos que pagar.
Esta enfermedad ambiental llamada “Calentamiento Global”, cáncer de nuestra madre naturaleza, enfermedad que consume nuestra posibilidad de vida sobre el planeta Tierra ¿Podrá detenerse?
Éste, en síntesis, es el planteamiento que nos propone el film La última hora, y nos hace pensar seriamente sobre la posibilidad que, como humanidad, tenemos para buscar un remedio inmediato que detenga este proceso antes de llegar al punto de “no vuelta atrás”.
Mediante una secuencia de entrevistas intercaladas con imágenes que nos muestran un mundo en agonía en contrapunto con maravillosas tomas de una naturaleza pródiga en bendiciones que nos sustenta la vida, los personajes entrevistados, científicos, políticos, periodistas, maestros, hasta comunes habitantes de nuestro sistema, entre ciencia y sencilla filosofía, nos dan desde sus distintas visiones, no solamente planteamientos claros de este gravísimo problema, sino también una refrescante mirada al futuro, preñada de esperanzas y soluciones.
¿Qué a partir de este momento?
Por encima del caos del minuto final se alzan voces alentadoras que nos prometen un mañana de días de sol y esperanza.
Ciencia y religión finalmente nos proponen, con la colaboración de cada uno de nosotros como sujetos afectados e inmersos todos en el mismo problema; ilustrados unos, y comunes mortales otros, en intensa colaboración, cumpliendo planes y logrando metas, lograr entonces la posibilidad de recuperar un planeta que ha sido, es y será nuestro hogar, el de nuestros hijos y el de nuestras generaciones.
La última hora, Narrada por Leonardo DiCaprio, producida por DiCaprio, Leila Conners Petersen, Chuck Castleberry y Brian Gerber, con texto original y dirección de Leila Coners Petersen y Nadia Conners, describe el último momento de nuestra sociedad donde todavía el cambio es posible. La película La última hora nos muestra cómo la humanidad ha llegado a este minuto final; nos muestra el daño que nuestro estilo de vidale le ha hecho al ecosistema que nos sustenta y nos muestra también lo que hoy podemos hacer para lograr cambiar de rumbo y no precipitar a la especie humana a una desaparición inminente.
Esta película nos muestra a través de diálogos con expertos de todo el mundo, incluyendo al primer ministro soviético Mikhail Gorbachev, y a científicos de la talla de Stephen Hawking; comentarios de James Woolsey quien fue por muchos años cabeza de la CIA, opinones de expertos en el tema del desarrollo sostenible como William McDonough y a Bruce Mau, todos compartiendo opiniones y buscando soluciones.
La participación de más de cincuenta de los mejores científicos, pensadores y líderes en el campo de la ciencia que estudia el ecosistema de nuestro planeta, convergen esfuerzos en procura de un futuro sostenible para el desarrollo de la raza humana,
LA ULTIMA HORA un film que merece ser visto.
Autor:
Rubén G. Rodríguez Mayo 15. 2009
Corregido: Septiembre 6. 2009
Fuentes consultadas:
- La película.
- http://www.proteger.org.ar/doc726.html
- http://wwws.la.warnerbros.com/11thhour/

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